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martes, 28 de enero de 2014

Nuestros Nunca

Uno de mis escritores favoritos, Juan José Millás, sostiene la teoría (y yo convengo) de que en nuestra vida lo que no pasa es tan importante, y a veces, incluso, más, que lo que sí.  Esto encaja perfectamente con la teoría de los multiversos, los universos paralelos, infinitos universos paralelos en los que se desarrollan las infinitas variantes de los acontecimientos.
Hoy no quiero escribir, escribirte (porque bien sabes que esto es para ti) de este universo que tú y yo ocupamos y de lo que en él pasó, sino de lo que pudo haber sido, quizá esté siendo en otro universo, pero que en este nunca será.
Hoy quiero escribir, escribirte (porque bien sabes que esto es para ti), de nuestros nunca.
Nunca volveremos a vernos, nunca te contaré los lunares del cuerpo. Nunca. Nunca verás los carteles rusos de mis paredes, ni me consolarás cuando una de mis frecuentes pesadillas me despierte.
Nunca te arrastraré a ver una película en versión original, nunca más volveré a hacerte pensar, ni te haré no pensar.
Nunca volveré a sentirme en paz gracias a uno de tus abrazos, ni a sonreír viendo tu nombre en mi bandeja de entrada.
Nunca sabré por fin qué significan la C y la V ni por qué no mencionaste a tu padre al hablar de tu familia.
Nunca volveremos a hablar de aquello de que el tiempo y el espacio son una invención de la mente humana y de que alguien en un par de horas puede significar más que otro en toda una vida. Nunca.
Nunca, por supuesto, sabré si has leído esto, ni qué has pensado al leerlo si lo lees, ni tus razones, porque bien me dijiste que no me debías ninguna explicación, y seguramente yo no la hubiera entendido, porque las cosas se entienden cuando se tienen que entender, no cuando te las explican.
Puede que otro yo en otro universo viva esas cosas, pero este yo que es el que YO tengo, el que YO siento y el único que importa, nunca las vivirá.
Quiero escribir, escribirte (porque bien sabes que esto es para ti) que sé que siempre atesoraré con cariño lo que fue, pero mucho más, y con mucho más cariño atesoraré nuestros nunca.
Mil besos (aunque seguramente ya no los quieras)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cosas que he aprendido en los libros...

...que detrás de una mentira comprensible se esconde una verdad incomprensible.
...que todas las familias felices son iguales, en cambio las desgraciadas lo son cada una a su manera.
...que el infierno son los otros.
...que la guerra siempre la hacen los ricos contra los pobres para poder seguir abusando de ellos.
...que toda la vida es sueño.
...que los cuerpos se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas.
...que el crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la luz dorada de la nostalgia.
...que la desazón que causa el amor sólo se cura en la cama.
...que Napoleón sucumbió en Waterloo.
...que poderoso caballero es don Dinero.
...que uno puede contar su vida en el momento que quiera y no tiene por qué empezar por el principio.
...que las mujeres piensan con claridad hasta el sexo y los hombres empiezan a pensar con claridad después del sexo por culpa de la oxitocina y la testosterona respectivamente.
...que la vida es una equivocación.
...que todos los hombres son iguales, pero algunos más iguales que otros.
...que mientras haya en el mundo primavera habrá poesía.
Y entonces salimos y contemplamos las estrellas.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Tengo miedo


Cuando era pequeña la vida era más fácil. Tenía miedo a la oscuridad y a las pelis de miedo, que para eso estaban. Un día crecí, fue exactamente el 12 de octubre de 2005, y dejé de tener miedo a esas cosas. Ahora tener miedo es más complicado.
Tengo miedo a los centros comerciales, tengo miedo a la gran oferta que me agrede desde los escaparates. Tengo miedo al aborregamiento imperante.
Tengo miedo a las demás mujeres. Tengo miedo a los hombres. Tengo miedo a los gatos.
Tengo miedo a las luces de Navidad. Tengo miedo a Isabel Preysler. Tengo miedo a los tertulianos de Antena 3.
Tengo miedo a tener deseos. Tengo miedo a no volver a tener deseos. Tengo miedo a vivir. Tengo miedo a no vivir lo suficiente.
Tengo miedo a encontrar trabajo. Tengo miedo a no volver a encontrar trabajo. Tengo miedo a escribir. Tengo miedo a tener un orgasmo.
Tengo miedo a los bolsos de Louis Vouton y a las secretarias analfabetas que emplean su salario de dos meses en comprarse uno. Tengo miedo de que exista gente así.
Tengo miedo a enamorarme. Tengo miedo a no volver a enamorarme.
Tengo miedo a que los hombres me engañen. Tengo miedo a que las personas me mientan. Tengo miedo a disgustarle a alguna gente y a gustarle a otra.
Tengo mucho mucho miedo a Esperanza Aguirre.
Tengo miedo a Ronald McDonald.
Tengo miedo a mi inconformismo. Tengo miedo a mi resignación.
Tengo miedo a tener miedo.
Pero sobre todo tengo miedo a que llegue el día en que deje de tener miedo.