martes, 18 de septiembre de 2012
El amigo guapo
viernes, 21 de enero de 2011
Pacto de ficción
Explicado con un ejemplo práctico (los que me siguen ya saben cómo gozo yo con los ejemplos prácticos), pacto de ficción es lo que hacen los niños al jugar cuando pronuncian la antológica frase: "¿Vale que yo soy Spiderman y tú Venom (que cada uno ponga los nombres que prefiera) y peleamos?". Si uno de los niños no lo acepta les fastidia el juego a los demás. De hecho todos hemos sufrido a estos niños de nula imaginación, niños pejigueros que le sacan punta a todo y que nunca te dejan jugar a gusto. Entre los adultos no falta tampoco el que fastidia la diversión por no aceptar el pacto. La Hija de la luuunaaaa y yo juramos que nunca volveríamos a ir con Eufrasio a ver una película de miedo. Eufrasio no acepta el pacto de ficción y se pasa toda la sesión muriéndose de risa y, claro, no te deja pasar miedo a gusto, que es para lo que has ido al cine. Cuando se lo recriminamos siempre nos sale con lo mismo: "Es que eso es una tontería, vamos a ver ¿quién va a ser tan tonto para ir él solo a mirar en una cueva oscura?" Yo es que no lo puedo soportar, y eso que Eufrasio es filólogo y ha venido conmigo a las clases de Teoría de la Literatura, pero nada, no acepta el pacto de ficción.
Ya que la vida imita a la literatura, como todo el mundo sabe, también para vivirla es indispensable aceptar todos los días pactos de ficción. Si no lo hacemos hay dos desastrosas posibilidades: mirar cara a cara a la realidad desnuda y, como consecuencia, suicidarse o, lo que es mucho peor, caer en el autoengaño permanente (el triunfo de las religiones es prueba de ello)
sábado, 11 de diciembre de 2010
Las pestañas postizas, el caníbal y mi ansiedad
Según el documental, este hombre (el comido) había soportado una infancia durísima: su madre, víctima de una grave depresión, se había suicidado cuando el contaba siete años. Su padre le ignoró a partir de entonces, provocando así que el pequeño desarrollase la idea de que la muerte de su madre había sido culpa suya. Esta idea le llevó al convencimiento de que no merecía ningún amor, es más, de que merecía el peor de los castigos. En su pequeño cerebro de siete años había germinado la firme creencia de que su madre había perdido la vida por él y, por tanto, la única forma de compensar tamaño crimen era ofrecer su propia vida.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Olvido
En esta película (atención atención, aviso a navegantes, quien no la haya visto y la quiera ver que deje de leer) existe una clínica donde te borran de la mente el recuerdo que tú elijas. Desde que la vi estoy ahorrando para cuando abran una aquí en Madrid.
Yo siempre he soñado con la amputación de los recuerdos.
Esta buena memoria que Dios/la naturaleza/la genética me ha dado estaba muy bien en el cole para aprobar exámenes de un día para otro, pero para vivir es una puta mierda (para qué nos vamos a andar con eufemismos). Especialmente si está combinada con una nostalgia enfermiza, como es mi caso.
Borrar el disco duro, como si fueras un ordenador, sería maravilloso. Y empezar de nuevo. Sería como un suicidio con billete de vuelta. El sueño de mi vida.
Podrán argumentar en mi contra, y es una buena argumentación, que al borrar el disco duro se borran también los buenos recuerdos, pero cuando el balance es negativo creo que merece la pena. Si para conservar un buen recuerdo hay que soportar cincuenta malos el negocio no compensa. Como decía mi abuela "se perdona el bollo por el coscorrón".
Olvido... cuántas horas he invertido persiguiéndolo. Sin éxito, obviamente, porque nada fija mejor un recuerdo en nuestra memoria que el deseo de olvidarlo.
Y además, aun en el caso de que la mente llegue a olvidar, el cuerpo siempre recuerda.
viernes, 14 de mayo de 2010
Querido tío-abuelo Rafael:
miércoles, 17 de marzo de 2010
Zombie
lunes, 4 de enero de 2010
Format C:\
jueves, 22 de octubre de 2009
Siempre la misma, tío Pajarito
No sé por qué últimamente me ha dado por recordar los dichos materno-abuelísticos. El post anterior fue "Cinco de todo revuelto" y en éste me gustaría explicar la preciosa expresión, muy recurrente en la boca de mi abuela, "Siempre la misma, tío Pajarito".
Mi abuela la usaba mucho, como ya he dicho, y es que es una expresión que cabe en cualquier parte. Una versión popular del eterno retorno y el tiempo circular, aunque más bien diría yo del tiempo en espiral, pero para explicarme necesito contar la anécdota entera.
Mi abuela siempre contaba que a su pueblo, Aranjuez, iba un músico (por llamarlo de alguna manera), el tío Pajarito, que siempre tocaba la misma canción, mayormente porque no se sabía otra. Cuando los lugareños le recriminaban "Siempre la misma, tío Pajarito", él se defendía "Esta vez un poquito más cargada de bombo".
Ahí lo tienen: el tiempo es una espiral. Ya lo sabían las humildes gentes de principios del siglo XX, y, por supuesto, ya lo sabía el tío Pajarito. Las cosas son básicamente iguales, sólo que a veces van un poquito más cargadas de bombo.
Nunca he sabido si esta anécdota era real o era un chascarrillo inventado por mi abuela, pero el caso es que si un extraterrestre preguntara en qué consiste la vida humana, muy bien podría explicársele con esta historia.
Los humanos nos hemos empeñado en ver el tiempo como una línea recta, cuando es evidente que no es así. Los perros saben bien que el tiempo es una espiral, por eso aman las rutinas y se ponen nerviosos si se las cambian. Son fieles a sus amigos y les divierten siempre las mismas bromas. El humano, por el contrario, odia la rutina, es un adicto a la novedad... y así le luce el pelo.
Pero claro, no se le puede pedir al humano que tenga la clarividencia perruna, siendo como es público y notorio que el perro es, con mucho, superior al hombre. Y el que no esté de acuerdo no tiene más que ver quién vive de quién.
El caso es que todo vuelve, aunque no vuelve exactamente al mismo punto.
Pero vamos, no sé para qué doy tantas vueltas, si esto ya lo explicó claro como la luz del día una maravillosa mujer a la que yo idolatro y cuya palabra, para mí, es ley.
No estoy hablando de mi abuela, aunque muy bien podría haberlo sido, puesto que es la abuela simbólica (o debería serlo) de todo aquél que tenga dos dedos de frente. No es otra, por supuesto, que la magistral Blasa.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Al ladrón
Qué detengan ahora mismo a ese ladrón que actúa impunemente y con alevosía, dejándonos sin sueños ni esperanzas. Ya que está que se lleve también los recuerdos, que se lleve la nostalgia. Que se lleve el nudo de angustia y la desesperación...
Al ladrón, que lo lleven preso, que me diga qué ha hecho con todos estos años, con todas estas ilusiones, con la ingenuidad.
Al ladrón, no hay derecho a apropiarse así de lo ajeno, del corazón, de las ganas de vivir, de los proyectos, del futuro.
Parece que fue ayer, yo todavía creía en los príncipes de ojos verdes, que los polis eran los buenos, que había una oportunidad...
Al ladrón, decidle que venga y que se lleve también las palabras de amor de los charlatanes baratos que recitan poemas de Neruda y te llevan a ver puestas de sol, que se lleve las lágrimas de cocodrilo de los chicos sensibles, que se me lleve a mí, de una vez por todas.
Al ladrón...
viernes, 31 de julio de 2009
Topicazos
Siempre que llueve escampa
Todo pasa
El tiempo pone a cada uno en su lugar
Mejor solo que mal acompañado
Si era que no, mejor cortarlo cuanto antes
Lo que sobra en la feria es corcho
Todos los tíos son iguales
No te merecía
Lo mejor está por llegar
Más pierde él
Todo pasa para bien
Eso es que va a venir alguien mejor
Cuando Dios cierra una puerta abre una ventana
Ya encontrarás al amor de tu vida
Si no valía nada...
Tú te mereces algo mejor
Te volverás a enamorar
Bueno, ya está. Sigo sintiéndome como una mierda pero por lo menos no he abrasado a nadie.