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jueves, 19 de julio de 2012

Mentira

No eres ni bueno ni malo, eres, como decía el chiste, mentira. Eres mentira desde que naciste, eres humo, no eres nada. Te has ido creando, te han ido creando, una bonita envoltura, la llevas tan incrustada que hasta tú piensas que es tu piel. Pero no. Yo, que te he visto de cerca, sé la verdad. Eres una mentira, desde que te levantas hasta que te acuestas. Con tu falsa sonrisa, con tu fingida contención. No llevas la contraria a nadie, tú eres conciliador, eres comprensivo, eres majo. Eres una manzana rojita, preciosa, brillante, apetecible, lustrosa.... y no, no voy a decir que esa manzana esconda un gusano, para eso debería ser real. Y resulta que es de atrezzo. Eres como esos carteles antiguos de cine, que se dibujaban para ser vistos de lejos, pero que de cerca eran deformes y grotescos. Eres como la música de ascensor. 
Yo, que disto mucho de ser perfecta, de ser buena, de ser feliz, tengo al menos la ventaja de ser real. Soy lo que soy, sin fingir que soy otra cosa ni temer que me vean y no gustarle a alguien. Si algo no me gusta lo expreso, si alguien no me gusta lo ignoro, si noto que no le gusto a alguien me es indiferente. 
Por ti sólo siento una inmensa compasión, debe de ser extremadamente agotador vivir así, en la mentira constante. 
La verdad es raramente pura y nunca simple, como decía Oscar Wilde. Yo añado que la verdad es incómoda, maleducada y fea. Pero es la verdad y la verdad (al menos así lo creo yo) es al final lo único que tenemos.

domingo, 13 de febrero de 2011

No es personal (basado en hechos reales)

Mira, te voy a destrozar la vida, pero no es personal. Así son las cosas, esto es el mundo del trabajo. Pero esto es aquí, en la oficina. Verás, tengo que putearte. Resulta que voy a sobrecargarte de trabajo y luego yo me llevaré los méritos. Pero no te creas que tengo algo contra ti, por favor, nada más lejos de la realidad, incluso me caes bien. Mira, si quieres nos vamos de cañas después del trabajo, porque me caes bien. Esto no es personal, ya sabes, el trabajo es así. Esas fantasías tuyas de la honradez, la honestidad, la coherencia. Necesitas madurar, en serio. Así no vas a llegar a ningún sitio.
Y esto te lo estoy diciendo por tu bien, porque te aprecio. ¿Cómo? ¿Que esparcí rumores falsos sobre ti? Ya, pero ya te lo he dicho, eso no es porque me caigas mal, es que si no lo hacía te ascendían a ti en vez de a mí, y yo quería ese ascenso. Mira que te lo digo veces: no es nada personal. Esto son cosas del trabajo. En todas las empresas te vas a encontrar con lo mismo. Madura ya de una vez y no te pongas en plan histérico, ¿es que estás con la regla? ¡Ah! que te molesta que te haya degradado para ascender a ese inepto... es que las mujeres sois de una manera... De verdad, no se puede trabajar con vosotras, sois una olla a presión de hormonas y saltáis por cualquier cosa... Mira que molestarte porque le haya dado a ése el puesto que te he estado prometiendo durante un año, a ése, que tiene menos formación que tú y que encima va a cobrar el doble... por cierto, le tendrás que echar una mano porque, claro, no sabe lo que tiene que hacer, en cambio tú, que lo has estado haciendo extraoficialmente un año.... ¿cómo? ¿que por qué le he dado entonces a él el puesto en vez de a ti? Mujer, es obvio. Tú no tienes madurez para desempeñarlo, te falta picardía, frialdad, tú ya me entiendes. Eres demasiado subceptible, serán las hormonas, no es culpa tuya, las mujeres ya se sabe...
Haces muy bien tu trabajo, por eso te he encargado siempre las tareas más difíciles, sabía que no me defraudarías. Son otras cosas las que tienes que cambiar, no sabes estar en el lugar que te corresponde. ¿Qué son esas simpatías, por ejemplo, con la de la limpieza o el repartidor? Así no te van a tomar en serio.
Bueno, ya sé que estás en tratamiento por las putadas que te he hecho, pero yo todo lo he hecho por tu bien, quien bien te quiere te hará llorar. A ver si maduras de una vez y dejas de ser buena persona y buena compañera, que por ese camino nunca llegarás a nada en el mundo empresarial.
Y que conste, sobre todo, que no es nada personal.

lunes, 4 de enero de 2010

Format C:\

Una de las últimas cosas que hice en 2009 fue ir a la clínica Ruber (me sentí un poco princesa) a hacerme una resonancia magnética. Digo que fue una de las últimas porque me la hicieron el día 31 de diciembre a las cuatro de la tarde... cosas de la Espe.

Para los que no sepan cómo va la cosa diré que te meten boca arriba en una especie de sarcófago durante veinte minutos. Esos veinte minutos se hacen larguísimos, me podéis creer. El hecho de estar allí, veinte minutos, con los ojos cerrados, sin hablar ni moverme, unido a que fuera precisamente el último día del año, me llevó, inevitablemente, a recapitular.


Me dediqué a pensar en los acontecimientos más relevantes, no sólo de 2009, sino de toda mi vida. Últimamente estoy siempre, por unas cosas u otras, haciendo balance. La muerte de mi perrita ha sido un gran punto de inflexión, ya que se ha llevado consigo catorce años y todo lo que en ellos cabe. Mi karma está un poco revuelto, inexplicablemente están regresando personas de mi pasado, algunas incluso de la infancia, muchas de ellas me hicieron daño y vuelven para pedir perdón (como si estuvieran siguiendo los doce pasos).


Tengo la constante sensación de estar despidiéndome de mi vida conocida. Esto sólo me ha pasado una vez antes, unos meses antes de quedarme embarazada de mi hijo. Por eso sé que se avecina un doble salto mortal, y es posible que sin red. Nunca me ha fallado la intuición y todas mis grandes catástrofes se han producido por no escucharla.


Tras acabar el año en un sarcófago haciendo balance empecé el nuevo con un sensacional virus en el ordenador. Un virus muy cabrón, por cierto. De esos que se agarran a un archivo oculto del sistema y que no se dejan eliminar ni usando salfumán.


Además (otra vez mi karma y sus señales) era un virus muy cruel para mí, porque no me dejaba escribir. No me ha quedado más remedio que formatear C. Borrarlo todo, barrerlo, desincrustar toda la porquería, y ahora el ordenador va como la seda.


Ay, sería tan práctico poderse formatear el C... (que cada uno rellene los puntos suspensivos con lo que prefiera)


Imaginadlo por un momento, cada vez que a uno se le mete algo maligno en el sistema, cada vez que nos infecta un perverso ejecutable disfrazado de, por poner un ejemplo, chico sensible que llora escuchando boleros, poder entrar en ms-dos y escribir simplemente format C:\ y asunto solucionado.


Pero tal vez se pueda, ahora que lo pienso. Sólo hace falta, eso sí, tener a mano un buen disco de arranque.


Y yo lo tengo.


martes, 8 de septiembre de 2009

Mariconadas las justas



Estoy viendo por enésima vez todos los capítulos de CSI Las Vegas. He adquirido tal conocimiento de la ciencia forense que estoy preparada para matar y descuartizar a meretriz sin dejar pistas (ups, se suponía que no debía revelar mis intenciones).
Pero no es por esto por lo que me entusiasma el CSI. Tampoco, como pensará más de una mente sucia, por el negrazo que sale, aunque he de reconocer (y eso que yo no he sido nunca muy entusiasta de los negros, excepción hecha de mi amado negroide) que está hasta para plancharle las camisas. Ya lo dijo ese sabio llamado Antuán DJ: "Si yo fuese ese negro no me iba a aguantar ni dios".
Pero no queridos míos, mi verdadera motivación, y los que me leen lo saben, es Grissom. Yo amo a este hombre con todas las fuerzas de mi corazón. Y que quede clarito, no amo a William Petersen sino a Gil Grissom (el que quiera advertirme de que Grissom no existe en realidad se puede ir a tomar por culo, sin acritud). Yo amo a Grissom y siempre lo amaré, y punto.
Podría llenar posts y posts con las genialidades de este hombre, así que resumiré su sabiduría en algo básico "Yo creo en las pruebas". Así es, también lo dijo Cristo "Por sus obras los conoceréis". La peña que diga misa, pero al final somos nuestras acciones y alguien te puede decir que te quiere muchísimo, pero si te trata mal vete planteando que, a lo mejor, no te quiere tanto.
Hoy estoy refranera y ahí va otro "Cuánto te quiero perrito, pero pan poquito".
Se ve que he estado mucho tiempo amnésica, porque se me habían olvidado muchas cosas...
Cosas como que soy una tía cojonuda, que los charlatanes son charlatanes por mucho que reciten a Neruda y que los que ya no quieren a su cónyuge se divorcian. Cosas como que obras son amores y que la gente sin cojones es más dañina que la gente mala. Y cosas como que los príncipes de ojos verdes que lloran escuchando boleros son un coñazo y molan mucho más los caballeros de hercúleos pectorales.
Y también se me había olvidado que yo soy divertida, joder, que por algo soy el alter ego femenino de don Prognato. Y yo escribía cosas graciosas y yo acuñé la frase "Si la vida te da una hostia escribe un post". Y de un tiempo a esta parte me había convertido en un puto coñazo, una plañidera despechada. Pues, como dijo María Jiménez, se acabó (el que quiera puede dar una patada en el suelo).
Ah, y una cosa más, esta princesita no besa más sapos...
Me voy de marcha con el cuerpo de alabarderos.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Al ladrón

Me voy ahora mismo a comisaría a poner una denuncia. No me había dado cuenta pero me están robando. Me están robando los años, poco a poco, de forma muy sutil, pero yo tenía mucha vida y cada vez tengo menos. ¿Dónde está la que me falta? ¿Quién se la ha llevado?
Qué detengan ahora mismo a ese ladrón que actúa impunemente y con alevosía, dejándonos sin sueños ni esperanzas. Ya que está que se lleve también los recuerdos, que se lleve la nostalgia. Que se lleve el nudo de angustia y la desesperación...
Al ladrón, que lo lleven preso, que me diga qué ha hecho con todos estos años, con todas estas ilusiones, con la ingenuidad.
Al ladrón, no hay derecho a apropiarse así de lo ajeno, del corazón, de las ganas de vivir, de los proyectos, del futuro.
Parece que fue ayer, yo todavía creía en los príncipes de ojos verdes, que los polis eran los buenos, que había una oportunidad...
Al ladrón, decidle que venga y que se lleve también las palabras de amor de los charlatanes baratos que recitan poemas de Neruda y te llevan a ver puestas de sol, que se lleve las lágrimas de cocodrilo de los chicos sensibles, que se me lleve a mí, de una vez por todas.
Al ladrón...

jueves, 4 de junio de 2009

Un segundo



A veces cosas que han permanecido invariables durante años cambian en un sólo segundo. Es una ráfaga que lo barre todo. La gota que colma el vaso.
En un segundo nos damos cuenta de que estamos enamorados y en un segundo, también, dejamos de querer.
En un sólo segundo las cosas se transforman y lo hacen de manera irreversible.
Un segundo, lo que se tarda en darse cuenta de que no se debería haber dicho lo que se ha dicho.
Un segundo, lo necesario para que algo en el cerebro salte y nos percatemos de que ya nada volverá a ser igual.
Un segundo, el encuentro del espermatozoide y el óvulo.
Un segundo, nuestro último aliento.
Podemos querer a alguien durante mucho tiempo y en un sólo segundo dejarle de querer. Es ese segundo decisivo en el que, después de haber soportado todo lo soportable e insoportable, todo se viene abajo. El segundo en el que uno piensa "Se acabó".
Y el amor desaparece, todo el amor, se esfuma.
Y eso, ya, es irrevocable.


martes, 5 de mayo de 2009

Tú lo que tienes que hacer...

... es olvidarle.
... es trabajar más los abdominales.
... es estudiar alemán.
... es no volver a acostarte con ella.
... es animarte.
... es decirle a tu jefe que te suba el sueldo.
... es apuntarte a pilates.
... es dejar de fumar.
... es llamar a tu madre.
... es cortarte el pelo y ponerte mechas.
... es cambiar de coche.
... es salir menos.
... es salir más.
... es no ser tú....

... y tú lo que tienes que hacer es IRTE A TOMAR POR CULO!!!

Y que conste que lo digo sin acritud.

sábado, 25 de abril de 2009

Gentuza

Muchas personas creen ser buenas personas sólo porque no matan a nadie ni violan niños. Ven en las noticias a personajes como el tío ese de Amsteten o a Nanysex y se sienten reconfortados por no ser como ellos. Craso error (ya se lo dijo Cristo a los fariseos)
Entre ser un monstruo del calibre de los citados y ser una buena persona hay un gran abanico de posibilidades. Igual que entre el blanco y el negro hay muchos matices de gris.
¿Soy yo una buena persona? Es una pregunta que me hago con frecuencia. Y me gustaría pensar que todo el mundo se la hace. Pero, por desgracia, no es así. Y sé que no es así porque ya estoy hasta más arriba de las rodillas de encontrarme con individuos/as que se muestran absolutamente seguros de su superioridad moral y sus excesivas bondades. Son insoportables, no lo puedo decir de otra manera.
A mí me cuesta tanto ser una buena persona.... la mayoría del tiempo no lo consigo. Y sigo preguntándome: ¿qué puedo hacer?
Quiero a mi hijo, sí, pero pensar que eso me hace buena persona es tan absurdo como pensar que soy un héroe si escapo cuando alguien intenta matarme. Querer a los propios hijos no es ser buena persona, es instinto. Lo haces sin darte cuenta y sin que te cueste ningún trabajo. Como respirar.
Me porto más o menos bien con mis amigos, creo. Pero eso tampoco me convierte en una buena persona. Mis amigos son gente que me cae bien, y eso hace que me apetezca ser agradable con ellos. Lo difícil es ser amable con gente que te recontrapatea el colédoco. Y tengo que reconocer que eso yo no lo consigo.
Así que tengo mis dudas, todos los días, sobre si soy una buena persona. Sobre todo cuando escucho a tantos individuos hablar de sus nobles sentimientos. Nadie tiene envidia, nadie odia, nadie es rencoroso... como yo sí que soy envidiosa, odio a quien me hace mal y disfruto planeando mi venganza (aunque luego todo se quede en planes), tengo que concluir que yo soy una mala persona.
Pero tú, ¿cómo es que no te das cuenta de que eres gentuza?, ya que no lo ves te lo digo yo.
Criticas a la gente cuando no está pero te cagas en los pantalones cuando la tienes delante. Eres gentuza.
Cuando hablan mal delante de ti de alguien a quien aprecias te quedas callado, no le defiendes, pero vas en seguida a informarle para que se sienta mal. Eres gentuza.
Piensas que tu dolor es más dolor que el de los demás. Eres gentuza.
Alardeas de tener lo que la persona que te escucha no tiene. Eres gentuza.
Eres tan mediocre que tienes que echar mierda sobre los que te rodean para que parezca que tú vales algo. Eres gentuza.
Lames el culo a los que están por encima de ti y torturas a los que están por debajo. Eres gentuza.
Te llevas mal con tu suegra, con tu yerno, con tus cuñados, con los novios de tus amigas, con las amigas de tus novios, con todo el mundo... porque todo el mundo es malo excepto tú. Eres gentuza.
Dejas comentarios ofensivos de forma anónima. Eres gentuza.
Menosprecias el trabajo de los demás para camuflar tu absoluta incompetencia. Eres gentuza.
Aseguras que los que son pobres no quieren trabajar. Eres gentuza.
Estás absolutamente convencido de que te mereces más que los demás. Eres gentuza.
Y, por si fuera poco, tienes el absoluto convencimiento de ser una excelente persona.
Gentuza, gentuza y mil veces gentuza.
Y sí, pedazo de hipócrita, te lo digo a ti.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Defendamos la familia

Estos son Kangu y Rito, son madre e hijo y viven en el Bosque de los Cien Acres. Son muy felices con sus amigos Winnie The Pooh, Tigger, Conejo, Pigglet, Búho, Igor y Topo.
Kangu es una gran mamá, cuida de su hijo y le enseña a ser bueno, comprensivo y cariñoso. Rito es alegre, juega, se divierte y se siente muy querido.

No hay señor Canguro por ningún sitio.

Mi hijo Tristán dice que yo soy Kangu y él es Rito. Supongo que se siente identificado con la situación. Al igual que Rito, él tiene una mamá cariñosa que siempre está a su lado. Lo baña por las noches, le da la cena y muchos muchos mimos.

Tristán es muy feliz: tiene a su mamá, tiene a sus abuelos, tiene a su tío tata, tiene a su tío David que viene una vez a la semana y le canta lo de Patapalo el Pirata Malo, y tiene un "viene papi" una vez al mes, que se lo lleva al zoo y a dormir al hotel, juega con él a los coches y habla de forma diferente que el resto de su familia. Tristán, como ya he dicho, es muy feliz. Se nota porque la felicidad no se puede fingir ni esconder. Y Tristán la irradia por cada poro de su escaso cuerpo. Es muy cariñoso y se ríe constantemente.

A ver ahora quién es el guapo que le explica que lo que él tiene no es una familia, y que en realidad él es un desestructurado, que seguramente saldrá homosexual y habrá que llevarlo al psiquiatra para que lo cure y que es una vergüenza que el gobierno ayude a desharrapados como nosotros, que atacamos y desprestigiamos a la verdadera familia, base de nuestra sociedad.

A ver quién es el guapo que le cuenta a mi hijo que su mami es menos mami porque lo dicen unos tíos vestidos de rojo y con cara de amargados, que, curiosamente, no tienen familia a pesar de lo mucho que la defienden.

A ver quién le convence ahora a mi hijo de que, en vez de la dulce Kangu y el alegre Rito, la verdadera familia es esto:






¡Qué preciosa estampa!






miércoles, 10 de diciembre de 2008

Muérete


Muérete, en serio. Te lo digo sin acritud, sin ira, no te deseo ningún mal, pero muérete.


Cuando empecé a desear tu muerte me sentí muy mal. Me parecía que debía ser una persona horrible. Los años pasados en el colegio de monjas pesaban sobre mí: “Eso no se hace”. No se le desea la muerte a nadie.


Luego reflexioné, esto no es un deseo. Es una conclusión. Deberías morirte. Sería mejor para todos. Anda, muérete. Si de todas formas te vas a morir antes o después. Todos moriremos algún día. Sólo te pido que adelantes el acontecimiento. ¿Qué más te da?


Venga, haz algo bueno por una vez en tu vida y muérete. Así no le joderás la vida a nadie más. Es la solución perfecta para todo el daño que causas. De verdad, muérete.

Todos los días mueren buenas personas, personas queridas, personas útiles, personas que alegran la vida a los demás. Sin embargo ahí estás tú, rebosante de vida, con una salud de hierro y muchos años por delante... para seguir dando por culo a gusto.


Eres prescindible, más aún, eres deseablemente eliminable. No sólo no haces nada bueno por nadie (de esos hay muchos y tampoco estorban, hacen bulto), sino que te dedicas a hacer daño. No dejas de maquinar cómo fastidiar y herir a los que te rodean, cómo aprovecharte de ellos, cada vez que apareces en escena todos tiemblan. Cada vez lo veo más claro, muérete.


Muérete, que yo lo vea. Muérete, que te celebren un bonito entierro, con un precioso ataúd, acorde con tu vanidad. Muérete, que todos asistan a tus exequias, que te lloren, que digan lo buenísima persona que eras, que suelten toda la sarta de lugares comunes que corresponde a la ocasión. Todo eso te lo concedo, pero, por favor. Muérete.


Yo te estaría muy agradecida.