jueves, 5 de mayo de 2016
Cádaveres
viernes, 27 de febrero de 2015
Yo para ser feliz quiero...
lunes, 14 de julio de 2014
Placeres perversos
domingo, 26 de enero de 2014
Mi lista de sentimientos. Capítulo 2: Miedo
domingo, 29 de diciembre de 2013
Sin sentido
miércoles, 16 de octubre de 2013
Conclusiones tras casi perder a un hijo
lunes, 15 de julio de 2013
Mis tetas
jueves, 25 de abril de 2013
Mi lista de sentimientos. Capítulo 1: Deseo
jueves, 18 de abril de 2013
Sentimientos
martes, 18 de septiembre de 2012
El amigo guapo
jueves, 6 de septiembre de 2012
Olvido y Volante
jueves, 13 de octubre de 2011
Escribir
domingo, 25 de septiembre de 2011
Pensar
lunes, 23 de mayo de 2011
Reflexión post electoral
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viernes, 21 de enero de 2011
Pacto de ficción
Explicado con un ejemplo práctico (los que me siguen ya saben cómo gozo yo con los ejemplos prácticos), pacto de ficción es lo que hacen los niños al jugar cuando pronuncian la antológica frase: "¿Vale que yo soy Spiderman y tú Venom (que cada uno ponga los nombres que prefiera) y peleamos?". Si uno de los niños no lo acepta les fastidia el juego a los demás. De hecho todos hemos sufrido a estos niños de nula imaginación, niños pejigueros que le sacan punta a todo y que nunca te dejan jugar a gusto. Entre los adultos no falta tampoco el que fastidia la diversión por no aceptar el pacto. La Hija de la luuunaaaa y yo juramos que nunca volveríamos a ir con Eufrasio a ver una película de miedo. Eufrasio no acepta el pacto de ficción y se pasa toda la sesión muriéndose de risa y, claro, no te deja pasar miedo a gusto, que es para lo que has ido al cine. Cuando se lo recriminamos siempre nos sale con lo mismo: "Es que eso es una tontería, vamos a ver ¿quién va a ser tan tonto para ir él solo a mirar en una cueva oscura?" Yo es que no lo puedo soportar, y eso que Eufrasio es filólogo y ha venido conmigo a las clases de Teoría de la Literatura, pero nada, no acepta el pacto de ficción.
Ya que la vida imita a la literatura, como todo el mundo sabe, también para vivirla es indispensable aceptar todos los días pactos de ficción. Si no lo hacemos hay dos desastrosas posibilidades: mirar cara a cara a la realidad desnuda y, como consecuencia, suicidarse o, lo que es mucho peor, caer en el autoengaño permanente (el triunfo de las religiones es prueba de ello)
martes, 28 de diciembre de 2010
Amores de película
Analicemos algunos de esos momentos estelares de amores de película y cómo habrían sido en el mundo real.
Top Gun, gran película de nuestros años mozos. Hubo un tiempo en el que Tom Cruisse era un tío guay y no un enajenado comeplacentas. De hecho tendría que dedicarle un blog entero a él solito. Meg Ryan, otra que tal canta, le grita a su chico desde la otra esquina del bar "Eh potro mío llévame a la cama o piérdeme para siempre", y entonces él se enamora aun más de ella y le echa el polvazo de su vida. Vamos a ver, si tú le gritas eso a un tío delante de sus amigos puede que te dé lo tuyo y lo de tu prima, eso no lo niego, pero nunca te considerará nada más que una golfa que llevarse al catre de vez en cuando, y desde luego nunca te presentará a nadie que le importe mínimamente.
Oficial y caballero, otro momentazo, después de estar toda la película usándola para descargar la huevera, Richard Gere (gran hortera y mejor persona) se presenta en el curro de Debra Winger y se la lleva de allí en brazos mientras la compañera más puta y mala de toda la fábrica (la cual se ha quedado sola por mala remala) le grita aplaudiendo "¡te lo mereceeees!". Vamos a ver, que esto tiene enjundia. Alguien que te ha estado usando para meter no va a cambiar de opinión y se va a casar contigo, si no ha querido nada serio al principio ¿por qué va a quererlo después de tres meses de sexo gratis y sin complicaciones?. Y aun en el caso remoto de que se enamorase de ti lo que JAMÁS ocurrirá será que se presente en tu curro y te saque en brazos. Lo que en realidad sucedería sería esto: después de divertirse en la cama contigo va y se casa con una mosquita muerta que sólo le deja hacerle el amor cada dos semanas y después de suplicarlo mucho, encima te echan del curro y le renuevan el contrato a la puta mala (que además es una inepta) y se ríe de ti mientras tú te piras, por tu propio pie, por supuesto.
Y ¿qué decir de Dirty Dancing? ¿De verdad algún hombre se presenta ante tus padres y, cogiéndote de la mano, dice aquello de "No permitiré que nadie te arrincone"? Y luego además se pega un pedazo de baile contigo, que, dicho sea de paso, has aprendido a bailar de puta madre en cuatro ratos y a escondidas.
Pero la que más engaña de todas, la peli más puta y traicionera, sin duda, es Titanic. Leonardo di Caprio le salva la vida a Kate, se la lleva de fiesta, le echa un polvo místico-cósmico y luego, para rematar la faena, tiene la delicadeza de ahogarse antes de convertirse en un novio pesado, gordo, calvo y que eructa viendo el fútbol. No me jodas, por favor, ese detalle no lo tiene nadie.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Las pestañas postizas, el caníbal y mi ansiedad
Según el documental, este hombre (el comido) había soportado una infancia durísima: su madre, víctima de una grave depresión, se había suicidado cuando el contaba siete años. Su padre le ignoró a partir de entonces, provocando así que el pequeño desarrollase la idea de que la muerte de su madre había sido culpa suya. Esta idea le llevó al convencimiento de que no merecía ningún amor, es más, de que merecía el peor de los castigos. En su pequeño cerebro de siete años había germinado la firme creencia de que su madre había perdido la vida por él y, por tanto, la única forma de compensar tamaño crimen era ofrecer su propia vida.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Olvido
En esta película (atención atención, aviso a navegantes, quien no la haya visto y la quiera ver que deje de leer) existe una clínica donde te borran de la mente el recuerdo que tú elijas. Desde que la vi estoy ahorrando para cuando abran una aquí en Madrid.
Yo siempre he soñado con la amputación de los recuerdos.
Esta buena memoria que Dios/la naturaleza/la genética me ha dado estaba muy bien en el cole para aprobar exámenes de un día para otro, pero para vivir es una puta mierda (para qué nos vamos a andar con eufemismos). Especialmente si está combinada con una nostalgia enfermiza, como es mi caso.
Borrar el disco duro, como si fueras un ordenador, sería maravilloso. Y empezar de nuevo. Sería como un suicidio con billete de vuelta. El sueño de mi vida.
Podrán argumentar en mi contra, y es una buena argumentación, que al borrar el disco duro se borran también los buenos recuerdos, pero cuando el balance es negativo creo que merece la pena. Si para conservar un buen recuerdo hay que soportar cincuenta malos el negocio no compensa. Como decía mi abuela "se perdona el bollo por el coscorrón".
Olvido... cuántas horas he invertido persiguiéndolo. Sin éxito, obviamente, porque nada fija mejor un recuerdo en nuestra memoria que el deseo de olvidarlo.
Y además, aun en el caso de que la mente llegue a olvidar, el cuerpo siempre recuerda.
sábado, 28 de agosto de 2010
El chico sensible
Sí señores, así es. En estas sabias palabras se encierra toda la verdad sobre ese personaje aparentemente inofensivo, pero que debería darnos mucho, pero que mucho miedito: El chico sensible.
Tras leer este post está será tu reacción, ¡oh querida amiga!, ante la aparición de uno de ellos. Ya verás como no es para menos.miércoles, 24 de marzo de 2010
Enviado desde mi BlackBerry

El juego es muy sencillo: uno se pone en un lugar público y concurrido, activa la conexión blutuz de su BlackBerry (quien quiera y haya estudiado en Cambridge puede corregirme y decir Bluetooth) y elige la opción de buscar otros dispositivos.
La mayoría de la gente no se ha molestado en cambiarle el nombre a su teléfono por lo que te encuentras con la marca y el modelo en la mayoría de los casos, pero, gracias al cielo, hay personas realmente creativas (nuevo eufemismo de hortera). Y ahí es donde empieza el juego, que consiste en adivinar cuál de las personas del entorno corresponde a cada dispositivo.