Es curioso, con lo que nos gusta importar toda la mierda que cagan los yankis, que aún no hayamos copiado esa bonita tradición del día de Acción de Gracias.Aquí ya no vienen los Reyes Magos, cuando acabamos la carrera nos graduamos vestidos de gilipollas, nos envenenamos con su fast food, nos vestimos como ellos, el día de Todos los Santos, en vez de ir a ver Don Juan Tenorio y comer buñuelos, nos vestimos de payaso y los niños pijos se van a tirar huevos a los coches y a pedir golosinas por ahí...
Pero seguimos sin celebrar el día de Acción de Gracias, y eso a mí, que soy de la oposición (como Fraga) sí que me gustaría.
Independientemente de las razones primigenias de esta fiesta, me parece bonito dedicar un día al año, aunque sólo sea un día, a sentirse agradecido y a recordar todo lo cual debemos agradecer. En este mundo en que cada causa tiene su día, ¿qué mejor causa que la de no olvidar la suerte que tenemos?
Yo, a pesar de ser mal encarada y protestona como buena madrileña, doy las gracias muchas veces cada día.
Veo a mi hijo, tan sanito, tan bonito, durmiendo a mi lado, cuando hay tantos niños enfermos y pienso "Gracias".
Doy un bocado a algo rico, que, además de saciar mi hambre, se derrama sobre mis papilas gustativas proporcionándome un placer sin igual y pienso "Gracias".
Abro el grifo cada vez que se me antoja y sale agua fresca, clara, riquísima, potable, sin haber tenido que caminar kilómetros para conseguirla y pienso "Gracias".
Estoy viendo cualquier serie chorra acurrucada en el sofá bajo la mantita de ganchillo que hizo mi madre, il dolce far niente inunda mi cuerpo de endorfinas y pienso "Gracias".
Recuerdo que el destino me hizo llorar quitándome algunas cosas que creía querer, y, cuando pienso en lo que sería ahora mi vida si no me las hubiera quitado, pienso aliviada "Gracias".
Mis ojos se cruzan con los de un bombón por la calle y me sonríe, y pienso "Gracias".
Alguno de mis amigos me dice una tontería y nos reímos hasta llorar y pienso "Gracias".
Cansada, al final del día, me refugio en mi cama, calentita, con un buen libro que me transporta a mundos maravillosos, en la cama de al lado duerme mi ángel, yo sigo viva, mi cuerpo se duerme lentamente y murmuro "Gracias".
No sé si a Dios, no sé si al Destino, no sé si al Azar, no sé si a la Suerte.
Sólo sé que por unos momentos me doy cuenta de que soy rica.
Y digo "Gracias".





